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KinderMundi con M de Montessori – Parte 1

mayo 15, 2020

¿Que tiene en común Kindermundi en Sevilla con Montessori?

 

Hace bastante tiempo que quiero escribir un artículo sobre las cosas que tiene nuestra escuela infantil Kindermundi de Sevilla en común con la filosofía María Montessori. Esta idea se apoderó aún más de mí tras leer el propio libro que Montessori escribió en 1915: „El método de la pedagogía científica. Aplicado a la educación de la infancia“.

Espero aclararos algunos conceptos básicos, dado que hoy en día hasta la escuela infantil más tradicional en Sevilla hace uso de esta palabra, desvirtuando todo su contenido. ¡Si María Montessori levantara la cabeza! Empecemos:

El niño* es el centro

La aportación más importante de Montessori fue el „Descubrimiento del Niño“. Es decir, el niño es el centro de su propio proceso de desarrollo como ser humano, al igual que lo es en Kindermundi: es en torno a los peques donde nuestro trabajo cobra sentido.

Lo importante son ellos, no nosotras como educadoras. Esto quiere decir que son escuchados y tenidos en cuenta como seres humanos en relación a su edad madurativa y social. Por tanto nos acogemos a lo que defendió Montessori como una de las teorías acerca de la educación del desarrollo:

El niño no es un adulto en miniatura ni una cosa pasiva, sino que tiene necesidades e intereses propios, es un ser que juega, experimenta y se adapta al medio físico y social que le rodea“ (pág. 30 „El método de la pedagogía científica“, Maria Montessori, 2013).

La libertad

Montessori defiende este proceso de desarrollo del niño como ser humano, dentro de un método basado en el principio de libertad en un medio preparado. Puesto que educar para Montessori significaba favorecer el desarrollo, la libertad pasa a ocupar un lugar fundamental. Dicha libertad se manifiesta, según Montessori, en la supresión de coacciones externas, como el mobiliario escolar fijo e internas, como los premios y los castigos (véase párrafo abajo: El entorno al alcance de los niños).

Aclaro brevemente esto: para Montessori, tanto el premio como el castigo, son excitaciones que tienen por objeto provocar el esfuerzo, por lo que según ella con este sistema es imposible pensar en el desarrollo natural del niño, ya que el castigo es siempre una represión y no una motivación. Con esta definición Montessori se aleja del actual debate moral en relación a esta materia.

Volviendo a nuestro tema, la libertad ha de ser sinónimo de actividad. Además de que cuando se habla de libertad en el método Montessori, no tiene nada que ver con que cada uno pueda hacer lo que quiera, sino que se introducen límites, razonamientos y sus porqués. Esta manera de trabajar caracteriza nuestro día a día en Kindermundi.

Guiar y ayudar

Otra de las grandes aportaciones de Montessori fue el papel que le adjudicó a la maestra o al personal educativo en la institución. „La maestra es una guía por la ruta de los descubrimientos, enseña poco, obeserva mucho y sobre todo tiene la misión de dirigir la actividad psíquica de los niños y su desarrollo fisiológico“.

Por tanto, la maestra es una adulta que ayuda al niño a desarrollarse. Esta educa para la autonomía, para hacer independientes a los niños, cosa que es pilar fundamental en todo el concepto educativo de Kindermundi. Junto a esto para Montessori la maestra tiene la „obligación imprescindible“ de estar en constante contacto con las familias y con sus „discípulos“.

El entorno al alcance de los niños

El ambiente es otro de los puntos que caracterizan al Método Montessori. La supresión de bancos, que fomenta la inmovilidad del niño frente a la actividad que defiende nuestra autora: así los niños pueden entrar y salir libremente del aula, además de que todo está hecho a la medida de las necesidades de los mismos.

Por ejemplo: las sillas se pueden transportar. Montessori apostaba por „la creación de un ambiente adecuado para cultivar la educación del niño“. Es decir, organizar el espacio de forma que los niños sean los protagonistas de su aprendizaje y que sepan usar el material sin depender constantemente de sus educadoras. El espacio debe mantenerse ordenado, ya que „el orden externo refuerza el orden de la mente del niño“.

Es así como cobra sentido todo el reparto y la planificación de espacios en Kindermundi: cada aula está pensada para fomentar un tipo de actividad y en cada una de las mismas los niños disponen de diversos materiales para satisfacer sus necesidades y, como consecuencia, cubrir sus estímulos.

Los peques pueden moverse libremente por los diferentes espacios y cambiar de sitio muchos de los materiales, juguetes y mobiliario de los que se compone Kindermundi. Por último, cuando cambiamos de aula siempre recogemos y ordenamos los juguetes: cada cosa en Kindermundi tiene un sitio de recogida.

 

* Cuando hablamos de niños nos referimos también a las niñas, desde un lenguaje inclusivo y así con todos los -os, que también incluyen a todas las -as.
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